TRASTORNOS DE ANSIEDAD O RELACIONADOS CON EL MIEDO



Trastorno de Pánico

La terminología de “pánico” procede del dios griego Pan (Panikós), una figura mitológica protectora de los bosques que, según la tradición, se disfrazaba para ocultar su identidad y asustar a las personas que transitaban por aquel lugar.

En 1894, Sigmund Freud publicó su obra "Las neuropsicosis de defensa" (Die Abwehr-Neuropsychosen) describiendo el ataque de pánico, “crisis de angustia”, como la aparición brusca de un miedo intenso acompañado de diversos síntomas fisiológicos.

Existen tres características básicas que alcanzan su máxima expresión en pocos minutos:

  • Inicio espontáneo y repentino de una ansiedad intensa
  • Miedo a morir o a padecer una enfermedad grave
  • Presencia de síntomas físicos significativos

El Trastorno de Pánico se caracteriza por el surgimiento de ataques de miedo inesperados, que no se deben a otra afección médica ni a los efectos de una sustancia o medicamento. Estos episodios consisten en crisis discretas de angustia y aprensión intensas, acompañadas de la aparición rápida y simultánea de varios síntomas característicos, tales como: palpitaciones o aceleración de la frecuencia cardíaca, sudoración, temblores, dificultad para respirar, dolor en el pecho, mareos, escalofríos o sofocos, desrealización, despersonalización, miedo a perder el control e incluso temor a morir.

Las personas afectadas suelen presentar una preocupación persistente, generalmente asociada a estímulos o situaciones específicas, lo que las conduce a desarrollar conductas de evitación para prevenir la recurrencia de los ataques. Esta situación puede generar un importante deterioro en su vida social, familiar y laboral.

FOBIAS ESPECÍFICAS

La siderodromofobia es el miedo irracional, intenso y paralizante a los trenes, ferrocarriles, metros y al hecho de viajar en ellos. Se caracteriza por la aparición de una ansiedad marcada ante la idea, anticipación o exposición directa a estos medios de transporte o a situaciones relacionadas con el entorno ferroviario. Los síntomas pueden variar desde una fuerte sensación de pánico hasta la evitación total de estas formas de desplazamiento, lo que puede interferir de manera significativa en la vida cotidiana de la persona afectada.

El término siderodromofobia deriva de las palabras griegas sidero (hierro), dromos (carrera o recorrido) y phobos (miedo).

Estímulo fóbico: Trenes, vías férreas, metros, monorraíles y, en algunos casos, incluso imágenes, sonidos o pensamientos relacionados con estos medios de transporte.

Síntomas: Ansiedad extrema, ataques de pánico, taquicardia, sudoración, dificultad para respirar, sensación de fatalidad inminente y una intensa necesidad de escapar o evitar la situación.

Impacto funcional: La fobia puede impedir viajar en tren o metro, observarlos pasar y, en los casos más severos, incluso hablar o pensar sobre ellos, afectando de forma significativa la vida cotidiana, social y laboral de la persona.

Causas: Pueden incluir experiencias traumáticas previas relacionadas con trenes o el transporte ferroviario, aprendizaje vicario (haber presenciado accidentes o relatos impactantes) y una predisposición personal a los trastornos de ansiedad.

Tratamiento: Al igual que otras fobias específicas, la siderodromofobia se aborda principalmente mediante Terapia Cognitivo-Conductual (TCC): Terapia de Exposición y Desinsibilización Sistemática progresiva y controlada, resultando especialmente eficaz la deshabituación de la persona frente al estímulo fóbico. En algunos casos, puede complementarse con técnicas de control de la ansiedad y, de forma puntual, tratamiento farmacológico bajo supervisión médica.