Soledad No Deseada

¿Qué es la soledad no deseada?
La RAE define a la soledad como
“carencia voluntaria o involuntaria de compañía”. En psicología la soledad
no deseada es aquella carencia involuntaria de compañía que el individuo percibe
como un problema al considerar que las relaciones interpersonales que mantiene
son insuficientes, por carecer del apoyo que necesita o por no poseer la
calidad e intensidad que desearía. Tampoco es una es una situación
escogida, sino que se impone a la persona y puede perdurar en el tiempo, perjudicando
su bienestar y salud mental y física. Esta dolencia afecta a personas de todas las edades,
aunque es más frecuente en jóvenes y personas mayores. Tiene una prevalencia en forma de "U" a lo largo de la vida, siendo alta en la juventud, disminuye en la adultez volviendo a aumentar durante la vejez.
Consecuencias para la salud
Este tipo de soledad tiene
consecuencias negativas para la salud mental, aumentando el riesgo de
depresión, ansiedad y trastornos del sueño. También afecta a la salud física,
vinculándose con hipertensión y enfermedades cardiovasculares. La soledad no deseada
puede influir también en hábitos de vida perjudiciales como la mala
alimentación, el sedentarismo o incluso generando posibles patologías como la
adicción al consumo del tabaco, el alcohol o la ludopatía.
En jóvenes, la soledad no deseada puede
afectar al desarrollo emocional y la integración social, incluso presentándose
de forma crónica desde la adolescencia.
En adultos y personas mayores, suele
relacionarse con eventos como pérdida de seres queridos, jubilación o reducción
del círculo social.
En personas mayores, la soledad no
deseada puede conllevar aumento de riesgo para la salud física, como
enfermedades cardiovasculares, deterioro funcional, reducción de la movilidad y un impacto en la autonomía
personal.
La incidencia de la soledad no deseada
tiende a disminuir tras la juventud y volver a aumentar en edades avanzadas,
especialmente a partir de los 65 años.
Factores y contexto
Suele aparecer como resultado de
eventos vitales estresantes o pérdidas importantes, como la muerte de un ser
querido, el desempleo, las pérdidas o las rupturas afectivas. En algunas etapas
de la vida, como la dependencia en la infancia o la vejez, la soledad no
deseada es más frecuente. En la sociedad actual, su prevalencia crece,
convirtiéndose en un problema social con implicaciones de aislamiento y exclusión.
Los índices de soledad no deseada varían según el país y el grupo de edad, y se han convertido en un importante problema de salud pública a nivel mundial, de manera masiva y extendida en el tiempo.
Datos en España
Población general: Aproximadamente una de cada cinco personas (20%) en España sufre soledad no deseada, aunque algunas estimaciones de la Cruz Roja elevan la cifra de personas que la experimentan hasta un 44%, al indagar sobre el sentimiento de soledad de forma más indirecta.
Jóvenes: La soledad no deseada afecta especialmente a la juventud, el porcentaje de jóvenes de entre 16 y 29 años que declara sentirse en una situación de soledad en el momento presente alcanza el 25,5%, cifra que llega al 69% si se suma a las personas de este mismo rango de edad que se han sentido solas en algún momento de su vida. En cuanto al género, la soledad no deseada afecta más a las chicas que a los chicos. Efectivamente, algo más de 3 de cada 10 mujeres (31,1%) afirman sentirse solas, frente a 2 de cada 10 hombres (20,2%).
Existe una fuerte relación entre el acoso escolar o laboral y la soledad no deseada en la juventud, con un porcentaje significativamente mayor de jóvenes que sufren acoso si también padecen soledad (58,1%) en comparación con los que no la sufren (32,1%). Esto sugiere que el acoso y la soledad son factores interrelacionados, lo que significa que la experiencia de uno de ellos puede aumentar la probabilidad de sufrir el otro.
En cuanto al hábitat, estadísticamente significativa es la relación entre el tamaño del municipio y la soledad no deseada en la juventud. Las personas de las poblaciones de tamaño medio experimentan mayores niveles de soledad.
Especialmente significativos son los datos en salud mental, estudios de la ONG "Ayuda en Acción" han encontrado que los jóvenes con problemas de salud mental, como ansiedad o depresión, tienen una prevalencia de soledad no deseada mucho mayor (77,8%) que aquellos que no la sufren (34,8%), además de un menor nivel de autoestima. Una elevada incidencia de prácticas autolesivas, entre 2,5 y 3 veces son más frecuentes en la juventud que sufre soledad no deseada, llegando a alcanzar pensamientos suicidas el 50,5%, más de la mitad de la juventud que se siente sola.
La digitalización puede contribuir a la soledad no deseada en los jóvenes al reemplazar las interacciones cara a cara con relaciones online, que pueden ser menos satisfactorias emocionalmente y hacer que los jóvenes se aíslen en sus habitaciones. Algunos estudios sugieren que los jóvenes que se relacionan principalmente de forma online tienen el doble de probabilidades de sufrir soledad no deseada en comparación con aquellos que tienen más relaciones presenciales.
Personas mayores: El 16,2% de los adultos mayores están
en riesgo de soledad no deseada, con tasas más altas entre mujeres (21,8%) que
entre hombres (18%). Las mujeres mayores de 55 años son las más afectadas por
esta situación y el riesgo de soledad se eleva en mujeres mayores de 75 años. En
este rango de edad varios factores contribuyen a esta situación, como la
jubilación, la viudedad, la brecha digital, la falta de una red social sólida,
una mala salud física o mental y el hecho de vivir solo.
Personas
con discapacidad: Su prevalencia de soledad no
deseada es notablemente superior (50,6%) en comparación con personas sin
discapacidad (19,1%). Además, la soledad en este colectivo se suele
cronificar, el (73%) de las personas con discapacidad que la padecen la han
experimentado durante más de tres años.
La prevalencia de la soledad no deseada entre los jóvenes es mayor en los colectivos LGTBI (39,7%) y de origen extranjero o con ascendencia de padres extranjeros (41% más que los de origen español), en comparación con los jóvenes heterosexuales y de ascendencia española, respectivamente. Esto demuestra que factores como la orientación sexual y el origen familiar influyen significativamente en la experiencia de la soledad no deseada en la juventud.
Etiología
La causa de la soledad no deseada es multifactorial, resultando de la combinación de factores personales, sociales y emocionales
Cambios vitales, eventos significativos que alteran las relaciones cotidianas, como la pérdida de pareja, separación o cambios en el lugar de residencia o empleo. Estos cambios pueden llevar al aislamiento o a la sensación de desconexión social que se puede prolongar en el tiempo.
Barreras
sociales y emocionales, inseguridad
personal, baja autoestima, miedo a ser una carga para otros, y dificultades en
las habilidades sociales para conectar con los demás dificultan el
establecimiento o mantenimiento de relaciones cercanas. Son factores internos
contribuyen a que la persona se sienta sola incluso cuando hay personas a su
alrededor.
Factores
externos, la falta de convivencia con
familiares o amigos, la movilidad reducida por problemas de salud, y el
aislamiento social prolongado son elementos importantes. La falta de apoyo
familiar o social y la imposibilidad de participar en actividades sociales se
asocian directamente con la soledad no deseada.
El exceso de trabajo, las largas jornadas laborales y las responsabilidades de cuidado sobre otras personas pueden limitar el tiempo y la energía para mantener relaciones sociales, favoreciendo que la persona experimente soledad no deseada.
La soledad no deseada se relaciona con el desempleo y la pobreza. Las personas en situación de desempleo tienen una prevalencia de soledad no deseada cinco puntos mayor que las personas ocupadas, y esta correlación es aún más fuerte con la pobreza y las dificultades económicas, que también aumentan significativamente el riesgo de sufrir soledad, en parte por la menor capacidad para participar en actividades sociales y por el impacto en la salud genera
Consecuencias
de la soledad no deseada
Trastornos
emocionales como depresión, ansiedad y pérdida de autoestima.
Inducción
a diferentes patologías adictivas, como el tabaquismo, alcoholismo o ludopatía.
Deterioro
cognitivo y aumento en el riesgo de demencias en personas mayores.
Impacto
negativo en la salud física, incluido el debilitamiento del sistema inmunitario
y riesgo cardiovascular.
Reducción
de la autonomía y mayor dependencia para realizar actividades diarias.
¿Cómo
afrontar la soledad no deseada?
Validar
y aceptar las emociones sin auto juzgarse.
Cuidar
el cuerpo con ejercicio, buena alimentación y descanso.
Dedicar
tiempo a actividades placenteras en solitario para aprender a disfrutar de la
propia compañía.
Reconectar
socialmente mediante la participación en grupos o actividades compartidas.
Realizar
pequeños gestos sociales cotidianos, como saludar vecinos o charlar con
personas cercanas.
La
soledad no deseada es una problemática compleja y prevalente que puede afectar
a cualquier persona en diferentes momentos de la vida, requiriendo enfoques
variados para su prevención y manejo adecuados a cada edad y circunstancia.
¿Cómo solicitar ayuda?
El teléfono gratuito para la soledad no
deseada en España es el 900 444 111 de la iniciativa "Te
Acompaña" de la Cruz Roja. Este servicio está disponible de lunes a viernes
de 10 a 18 horas y ofrece información, orientación y acompañamiento a personas
que se sienten solas.
Referencias
https://ayudaenaccion.org/informes/soledad-no-deseada-en-jovenes/
Barómetro de la
Soledad No Deseada en España 2024
https://www2.cruzroja.es/web/ahora/-/contra-soledad-que-duele
https://www.soledades.es/estudios/estudio-sobre-juventud-y-soledad-no-deseada-en-espana
https://efe.com/espana/2025-10-08/soledad-discapacidad-datos/
https://www.axa.es/-/-sabias-que-el-20-de-los-espanoles-se-sienten-solos-
