USO DE LAS PANTALLAS EN MENORES DE EDAD

 



Uso de la tecnología y sus efectos en la salud infantil y adolescente

En la actualidad, asistimos a una utilización generalizada de los dispositivos tecnológicos, navegación por Internet y uso de las redes sociales. Este fenómeno se observa con especial intensidad en niños y adolescentes, quienes han incorporado las tecnologías digitales en casi todos los aspectos de su vida cotidiana: la educación, el ocio y la comunicación.

Sin embargo, este acceso constante a las pantallas ha contribuido al desarrollo de un estilo de vida más sedentario, reduciendo significativamente el tiempo dedicado a la actividad física y al juego al aire libre. Como consecuencia, se han identificado diversas repercusiones negativas tanto en la salud física, el aumento del sobrepeso, los problemas posturales y la fatiga visual, como en la salud mental, incluyendo la disminución de la atención, el aumento de la ansiedad, la dependencia digital y la alteración del sueño.

Por ello, resulta fundamental fomentar un uso responsable y equilibrado de la tecnología, promoviendo al mismo tiempo hábitos saludables, el ejercicio regular y espacios de desconexión digital que favorezcan el desarrollo integral de los menores.

El uso de pantallas en menores de edad es un tema delicado que requiere límites claros y supervisión para evitar efectos negativos en el desarrollo físico, cognitivo y emocional de los niños. Las recomendaciones actuales de expertos y pediatras, como la Asociación Española de Pediatría (AEP), insisten en retrasar el inicio del uso de pantallas hasta los 6 años y limitar el tiempo de exposición según la edad.

Recomendaciones según edades

De 0 a 6 años: No se recomienda el uso de pantallas, salvo excepciones puntuales y siempre bajo supervisión adulta, como videollamadas o contenido educativo breve. No se considera seguro ningún tiempo de exposición a pantallas en estos primeros años críticos de desarrollo.

De 7 a 12 años: Se recomienda un máximo de una hora diaria de uso de pantallas, incluido el tiempo escolar. Debe existir supervisión adulta que establezca límites de contenido, tiempo y lugar de uso.

De 13 a 16 años: El tiempo máximo aconsejado es de dos horas diarias, también con supervisión para controlar el acceso a internet y retrasar la posesión del primer móvil con internet. 

Las últimas recomendaciones la Asociación Española de Pediatría (AEP) indica que entre los 7 y los 12 años los dispositivos deben utilizarse siempre bajo supervisión y nunca más de una hora diaria, contando el uso escolar y la realización de los deberes. La AEP también aconseja que el acceso independiente del menor a su primer móvil con conexión a internet debería darse únicamente a partir de la franja de 13 a 16 años.

Efectos nocivos del uso excesivo

Problemas visuales: fatiga ocular, sequedad, aumento de miopía

Fatiga visual: La exposición prolongada a las pantallas causa sequedad, irritación, enrojecimiento y visión borrosa.

Miopía: El enfoque constante en distancias cortas puede inducir el crecimiento anormal del globo ocular, aumentando el riesgo de desarrollar o empeorar la miopía.

Ojos secos: Al mirar pantallas, se reduce la frecuencia del parpadeo, lo que provoca sequedad ocular.

Trastornos del sueño debidos a la exposición a la luz azul de las pantallas

El uso de pantallas por menores afecta los trastornos del sueño porque la luz azul suprime la melatonina, la hormona que regula el sueño, dificultando conciliarlo. Esto también aumenta los niveles de cortisol (hormona del estrés) y altera el ritmo circadiano, lo que puede causar insomnio, fatiga diurna y, a largo plazo, problemas de salud como obesidad y diabetes. Se recomienda evitar pantallas al menos una o dos horas antes de dormir para mitigar estos efectos.

Cómo la luz azul de las pantallas afecta el sueño

Inhibiendo la melatonina: La luz azul suprime la producción de melatonina, la hormona que le indica al cuerpo que es hora de dormir. Esto retrasa el inicio del sueño.

Aumentando el cortisol: Al mismo tiempo, la exposición a la luz azul puede elevar los niveles de cortisol, la hormona del estrés, que interfiere con el descanso.

Desregulando el ritmo circadiano: La exposición a la luz azul, especialmente por la noche, confunde al reloj interno del cuerpo, alterando el ciclo natural de sueño-vigilia.

Causando excitación mental: El contenido de las pantallas puede ser mentalmente estimulante, lo que dificulta la relajación necesaria para conciliar el sueño.

Consecuencias del uso excesivo de pantallas

Problemas para dormir: Dificultad para conciliar el sueño, sueño de mala calidad e insomnio.

Fatiga diurna: Sentirse cansado durante el día debido a la falta de descanso reparador.

Impacto en la salud a largo plazo: En niños y adolescentes, la privación crónica de sueño por el uso excesivo de pantallas puede aumentar el riesgo de obesidad, diabetes y problemas metabólicos y cardiovasculares.

Recomendaciones

Limitar el tiempo de pantalla: Se recomienda evitar el uso de dispositivos electrónicos al menos una o dos horas antes de acostarse.

Apagar las notificaciones: Desactivar todas las alertas y notificaciones para evitar interrupciones.

Crear un ambiente propicio para el sueño: Guardar los dispositivos que emiten luz fuera del dormitorio.

Establecer un horario: Restringir el tiempo de pantalla, especialmente antes de comer y dormir, y promover actividades alternativas para niños y adolescentes.

Impacto en el desarrollo cognitivo y emocional, incluyendo dificultades de concentración, regulación emocional y desarrollo social

El desarrollo cognitivo y emocional está interconectado; las dificultades en la regulación emocional pueden conllevar problemas de concentración, afectando el aprendizaje y el desarrollo social del niño. Un entorno familiar positivo favorece la regulación emocional, mientras que uno negativo puede tener consecuencias adversas.

Desarrollo cognitivo

Concentración y aprendizaje: Un niño que no puede regular sus emociones tendrá más dificultades para concentrarse en sus tareas escolares. Las emociones influyen directamente en la memoria, el razonamiento y la toma de decisiones, afectando la capacidad de aprendizaje.

Resolución de problemas: La dificultad para gestionar las emociones impacta negativamente en la habilidad para resolver problemas de manera efectiva.

Desarrollo emocional

Regulación emocional: La capacidad de un niño para comprender y gestionar sus emociones es un componente clave del desarrollo emocional.

Dificultades: Los niños con problemas de regulación emocional pueden experimentar ansiedad, depresión y otros síntomas psicopatológicos. La falta de regulación emocional en los adultos también impacta negativamente en el desarrollo de los niños.

Desarrollo social

Relaciones: La capacidad de regular las emociones es fundamental para establecer relaciones saludables con los demás.

Dificultades: La falta de desarrollo emocional y social puede llevar a dificultades en la interacción con compañeros, maestros y familiares.

Problemas persistentes: Los problemas de comportamiento y sociales que se originan en la primera infancia, si no se abordan, tienden a intensificarse con el tiempo y pueden ser difíciles de cambiar.

Conclusión

El entorno familiar juega un papel crucial en el desarrollo socio-emocional. Un ambiente de crianza positivo puede fomentar la salud mental y emocional, mientras que un entorno negativo puede llevar a problemas persistentes.

Riesgo de problemas mentales y emocionales, como aumento de necesidades emocionales insatisfechas y propensión a un círculo vicioso de dependencia de pantallas

El uso excesivo de pantallas genera un riesgo de problemas de salud mental y emocional por un círculo vicioso de dependencia, que incluye el aumento de necesidades emocionales insatisfechas, aislamiento social, baja autoestima y síntomas de ansiedad y depresión. La sobreestimulación digital puede llevar a la irritabilidad, la frustración, la falta de concentración y la sustitución de actividades saludables, afectando directamente el bienestar emocional y el equilibrio de la vida diaria.

Necesidades emocionales insatisfechas

Aislamiento social: La preferencia por las interacciones virtuales puede reemplazar las relaciones cara a cara, generando una sensación de soledad a pesar de estar "conectado".

Baja autoestima: La comparación constante con imágenes idealizadas en redes sociales puede llevar a sentimientos de insuficiencia y generar una percepción distorsionada de la realidad.

Problemas de autorregulación emocional: El sistema nervioso se ve alterado por la sobreestimulación, lo que puede resultar en dificultad para manejar las emociones, irritabilidad y cambios de humor

Círculo vicioso de dependencia de pantallas

Uso como escape: Las personas con ansiedad, depresión o estrés pueden recurrir a las pantallas como una forma de evadirse, pero esto empeora los síntomas.

Sistema de recompensa: Las plataformas digitales activan el sistema de recompensa del cerebro (liberando dopamina), lo que aumenta la necesidad de usarlas con más frecuencia, creando dependencia.

Tolerancia y abstinencia: Con el tiempo, se necesita más tiempo de pantalla para lograr el mismo efecto. Al no poder acceder a ellas, pueden aparecer malestar, ansiedad o irritabilidad.

Impacto en otras actividades: El tiempo de uso de las pantalla desplaza actividades fundamentales para el bienestar, como el deporte, el juego libre, la lectura y un sueño adecuado.

Otros riesgos asociados

Problemas de atención y concentración: El uso continuo puede afectar negativamente las funciones ejecutivas, como la capacidad de atención y concentración.

Problemas de sueño: La luz azul de las pantallas puede alterar los patrones de sueño.

Efectos académicos: Se ha demostrado una relación entre el uso excesivo de pantallas y una disminución en el rendimiento académico.

Riesgos en las habilidades motoras y sociales

Especialmente en los primeros años, afectando negativamente las habilidades motoras y sociales porque sustituye la interacción humana directa y el juego físico, fundamentales para el desarrollo. Esto puede causar sedentarismo, retrasos en el desarrollo del lenguaje y la motricidad, dificultades en la comprensión de señales no verbales, y problemas en la gestión de emociones.

Habilidades motoras

Sedentarismo: El tiempo frente a la pantalla reduce la actividad física, contribuyendo a la obesidad y problemas de salud relacionados.

Desarrollo físico: Puede afectar el desarrollo de habilidades motoras básicas como gatear y caminar.

Problemas posturales: El uso prolongado también se ha asociado con problemas musculares y de postura.

Habilidades sociales

Interacción y empatía: Limita la interacción cara a cara, que es crucial para aprender a leer señales no verbales, entender emociones y desarrollar la empatía.

Lenguaje y comunicación: Puede causar retrasos en el desarrollo del lenguaje y disminuir la capacidad para comunicarse eficazmente.

Gestión emocional: Usar las pantallas para calmar rabietas impide que los niños aprendan a gestionar sus propias emociones y a desarrollar el autocontrol.

Aislamiento social: El exceso de tiempo frente a la pantalla puede llevar a un mayor aislamiento social.

Consejos para un uso saludable de las pantallas

  • Supervisar siempre el contenido y la duración del tiempo de pantalla.
  • Mantener las pantallas a una distancia segura (móvil 30 cm, tablet 40 cm, ordenador 50cm).
  • Fomentar actividades alternativas saludables como ejercicio físico, juego libre, contacto social y exposición a la naturaleza.
  • Establecer rutinas con espacios y tiempos sin pantallas. Creando horarios claros para las comidas y antes de dormir, designado zonas libres de tecnología como el comedor y los dormitorios, y ofreciendo alternativas atractivas como juegos familiares, actividades al aire libre o lectura. Es fundamental que los adultos también den ejemplo limitando su propio uso de dispositivos.

Acompañar y guiar a los niños en el uso de tecnologías

  • Comprobando sus actividades: interesándose por lo que hacen en internet, incluso si es a través de juegos en línea, para asegurarse de que los contenidos no sean violentos ni inapropiados.
  • Creando un espacio de confianza: asegurándose de que los niños sepan que pueden acudir a sus padres con cualquier duda o problema que enfrenten en línea, sin sentirse avergonzados.
  • Dando buen ejemplo: el propio uso de los padres con la tecnología debe ser un modelo a seguir.

Estas recomendaciones buscan proteger la salud física, emocional y social de los niños, minimizando riesgos y promoviendo un desarrollo integral equilibrado.


Lo más significativo de este gráfico, además de la gran similitud de los resultados entre chicos y chicas y de las desigualdades relevantes entre las distintas Comunidades y Ciudades Autónomas, es que apenas se observan diferencias en el uso de pantallas entre los días laborables y los fines de semana.

 

L/V

Fines de semana

L/V

Fines de semana

CC.AA

HOMBRES

HOMBRES

MUJERES

MUJERES

    Andalucía

391,6

457,5

359,3

406,5

    Aragón

43,9

64,2

43,3

56,1

    Asturias, Principado

27,2

34,4

18,4

27,8

    Balears, Illes

55,8

58,2

49,0

55,4

    Canarias

80,1

98,1

82,2

87,9

    Cantabria

16,7

24,8

14,8

23,7

    Castilla y León

91,2

111,9

96,9

104,1

    Castilla-La Mancha

99,0

94,0

80,0

100,3

    Cataluña

329,4

409,2

302,7

368,1

    Comunitat Valenciana

223,7

259,9

225,6

256,4

    Extremadura

51,6

55,6

48,7

54,5

    Galicia

67,9

100,4

58,2

89,0

    Madrid, Comunidad

234,7

318,2

225,8

284,4

    Murcia, Región de

80,5

102,1

77,8

93,0

    Navarra, C. Foral

28,6

35,9

31,4

33,9

    País Vasco

88,8

114,8

82,4

101,9

    Rioja, La

14,5

16,2

11,0

15,1

    Ceuta

3,0

4,2

1,8

4,4

    Melilla

4,3

7,4

2,8

5,9


Fuente: Instituto Nacional de Estadística (INE.ES)


Referencias:

AEPD, Asociación Española de Pediatría, en Familia.


Instituto Nacional de Estadística, INE.ES