COMPRAS COMPULSIVAS
El Trastorno del Control de los Impulsos (TCI) es un problema de salud mental caracterizado por la dificultad persistente para resistir impulsos, deseos o tentaciones, lo que conduce a la realización de conductas que pueden resultar perjudiciales para la propia persona o para los demás, y que suelen ser socialmente inapropiadas.
Según el DSM-5-TR (Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, quinta edición revisada), publicado en 2022 por la Asociación Americana de Psiquiatría (APA), estos trastornos se agrupan en el capítulo denominado “Trastornos Disruptivos, del Control de los Impulsos y de la Conducta”. Este grupo incluye aquellas alteraciones psicológicas caracterizadas por la incapacidad de controlar comportamientos impulsivos, a pesar de conocer sus posibles consecuencias negativas.
Los individuos con TCI suelen experimentar una sensación creciente de tensión o activación antes de llevar a cabo la conducta, seguida de placer, gratificación o alivio inmediato, aunque posteriormente pueden aparecer sentimientos de culpa, arrepentimiento o malestar.
De acuerdo con la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-11), en su undécima revisión, la Organización Mundial de la Salud (OMS) incluye los trastornos del control de los impulsos dentro del epígrafe Trastornos mentales, del comportamiento y del neurodesarrollo. Estos trastornos se caracterizan por el fracaso repetido en resistir un impulso, pulsión o deseo intenso de realizar un acto que resulta gratificante para la persona a corto plazo, a pesar de las consecuencias negativas que puede generar.
Dichas consecuencias incluyen daño a largo plazo para el propio individuo o para terceros, malestar significativo asociado al patrón de comportamiento, o un deterioro importante en el funcionamiento personal, familiar, social, educativo u ocupacional, entre otros ámbitos relevantes.
Los trastornos del control de los impulsos comprenden una variedad de conductas específicas, entre las que se encuentran:
- Cleptomanía, caracterizada por el impulso recurrente de robar objetos que no son necesarios.
- Piromanía, que implica la provocación deliberada y repetida de incendios.
- Trastorno por juego de azar (ludopatía).
- Tricotilomanía, definida por el arrancamiento recurrente del propio cabello.
- Trastorno de compras compulsivas, caracterizado por la adquisición descontrolada de bienes innecesarios, con consecuencias económicas y personales.
- Trastorno Explosivo Intermitente (TEI), que se manifiesta mediante episodios de agresividad o estallidos de ira desproporcionados.
En todos los casos, estos trastornos comparten la dificultad para resistir impulsos dañinos o socialmente inaceptables, acompañados generalmente de una sensación de tensión previa a la conducta, seguida de alivio, placer o gratificación inmediata tras su ejecución.
El abordaje terapéutico suele incluir intervenciones psicológicas, especialmente la terapia cognitivo-conductual, orientada a la reestructuración cognitiva y al control de impulsos, y en determinados casos puede complementarse con tratamiento farmacológico, según la evaluación clínica individual.
Los trastornos del control de los impulsos pueden manifestarse en distintas etapas del desarrollo, aunque suelen aparecer con mayor frecuencia durante la infancia y la adolescencia, afectando de manera significativa el autocontrol y la toma de decisiones. Es frecuente la comorbilidad con otras dificultades psicológicas, como la baja tolerancia a la frustración, la cual se expresa en la dificultad para manejar situaciones decepcionantes o contratiempos cotidianos. Esta condición puede dar lugar a reacciones emocionales intensas, tales como ira, ansiedad o tristeza, así como a conductas impulsivas y de evitación.
Estas dificultades interfieren en el logro de metas personales y contribuyen al deterioro de las relaciones interpersonales. No obstante, mediante el aprendizaje de estrategias de regulación emocional, la reformulación de expectativas y, cuando resulta necesario, la búsqueda de apoyo profesional, es posible lograr una mejora significativa en el manejo de los impulsos y en la calidad de vida.
Las compras compulsivas son un trastorno psicológico relacionado con el control de impulsos, caracterizado por una necesidad irresistible y repetitiva de adquirir objetos innecesarios. Esta conducta genera un placer momentáneo, pero seguido de sentimientos de culpa y consecuencias negativas en la vida del individuo. Se considera una adicción que, generalmente, busca aliviar emociones como el vacío, la ansiedad o la soledad. Las compras compulsivas afectan tanto la salud financiera como las relaciones sociales, y su tratamiento suele incluir terapia cognitivo-conductual y, en algunos casos, medicación.

