¿Qué es la Hipnosis?
Si accedemos al "Diccionario de la Lengua Española de la Real Academia" nos encontramos que el término Hipnosis, entre otras acepciones, es sinónimo de Sugestión, estado mental en el que la persona se encuentra en tan profunda relajación que, sin conllevar cambios de pensamiento o comportamiento, es más receptiva a las sugerencias. Este proceso de hipnosis no implica la pérdida de conciencia o de control, sino que se es una herramienta terapéutica para tratar diversos trastornos en salud, como por ejemplo la ansiedad, el dolor, los hábitos insalubres o la falta de higiene del sueño, el insomnio.
En la Francia de finales del siglo XIX surgió la “Escuela de Nancy”, movimiento cultural que se caracterizó por su enfoque en la sugestión como fenómeno psicológico y en la aplicación terapéutica de la hipnosis. A diferencia de la “Escuela de la Salpêtrière” que relacionaba la hipnosis con la histeria, la “Escuela de Nancy” enfatizó el papel de la sugestión, considerándola un fenómeno psicológico más amplio con aplicaciones terapéuticas. Su máximo exponente, Hippolyte Bernheim, fue un médico de Nancy defensor del poder de la sugestión en la hipnosis abogando por su uso terapéutico. Sus ideas se diferenciaban frontalmente con las de Jean-Martin Charcot, líder de la “Escuela de la Salpêtrière”, quien consideraba la hipnosis como un fenómeno físico, una manifestación de la histeria con causas orgánicas, al margen de la sugestión o de la imaginación.
Es fundamental la aproximación científica de la Hipnosis, defendida por la “Escuela de Nancy”, al haber logrado su desmitificación de connotaciones ocultistas o místicas confiriéndola de proceso sugestivo en un continuo de rigor experimental.
En España, el médico científico Santiago Ramón y Cajal hizo uso de la hipnosis en el tratamiento de diversos trastornos neurológicos. Escribiendo en la "Gaceta Médica" sobre los beneficios de la técnica hipnótica aplicada al parto, reconociendo que “El hipnotismo puede ser de provecho atenuando el dolor, como acontece en el sueño clorofórmico”. (Ramón y Cajal, 1889).
